Vivir la Semana Santa es adentrarse en el corazón de Dios
Si la Semana Santa tiene un pórtico, éste es el viernes de Dolores, un día marcado en el calendario para recordar y meditar el dolor de María ante la pasión de su Hijo. Llamados más activamente en este año jubilar de la esperanza a profundizar en nuestra fe y a vivirla con alegría, emprendimos con la fuerza de la oración, el ayuno y la limosna el camino de conversión cuaresmal.
A las puertas de la Semana Santa, dejémonos envolver por el mensaje de amor y confianza que destila de la cruz y seamos fieles testigos del corazón de Cristo crucificado. Pidámosle a Dios que, como María, sepamos acompañar el dolor de nuestros hermanos y hermanas no en la distancia sino en abrazo cercano, un abrazo que transforma vidas y cambia el mundo porque es abrazo de amor encarnado.
Vivir la Semana Santa es adentrarse en el corazón de Dios, corazón entregado de Jueves Santo, corazón traspasado de Viernes Santo y corazón resucitado de Domingo de Pascua. María, con su corazón traspasado por la espada del dolor, es la mejor guía y maestra en este camino de esperanza y transformación. Dejemos que ella nos ayude a vivir esta Semana Santa con un espíritu nuevo.
Amén.
P. José Francisco Orozco CM.
Asesor Espiritual Internacional SSVP