Fecha de publicación: 03/07/2024

Juventud Vicenciana: Unidos en la sinodalidad y fortalecidos en la fe

Juventud

El 4 de julio de 1925, a la edad de 24 años, Píer Giorgio Frassati, un gran joven que eligió pasar su juventud en favor de los más necesitados y desamparados, volvió a los brazos del Padre. Frassati eligió servir y no ser servido, buscó el cambio y no se dejó sacudir ni siquiera en medio de las muchas pruebas de fe que vivió dentro de su propia casa. Su corazón era puro y en todo lo que hacía buscaba ser imagen y semejanza de Cristo.

Y como gran regalo de este año, hace poco más de dos meses la Iglesia declaró que Frassati será santo. Su canonización tendrá lugar en 2025 durante el Jubileo y pronto tendremos un santo vicenciano de los jóvenes y de las montañas. El Papa Francisco lo cita a menudo para animar a los jóvenes a seguir su famoso lema «Hay que vivir, no sólo fingir que se vive».

Pero, ¿qué pasa con la juventud vicenciana? ¿Qué cambia? ¡Todo cambia! Porque tendremos entre nosotros a un gran intercesor que no sólo conoció la Sociedad de San Vicente de Paúl, sino que formó parte del movimiento ¡y dejó su legado en las conferencias a las que asistió! Ahora, más que nunca, sabemos que la fuerza y la fe de nuestros jóvenes pueden cambiar estructuras y alcanzar aún más almas para Cristo, porque tendremos un consocio vicentino al lado de Dios intercediendo por nosotros.

Y he aquí otra reflexión: aunque la estructura de la Comisión de Juventud de la SSVP no estaba organizada en aquel momento, no nos cabe duda de que Frassati cumplió su objetivo: buscar la santificación personal al servicio de los más necesitados. Decía que la vida debía ser una continua preparación para la eternidad, porque no sabía el día de su muerte. Por eso, el Papa Juan Pablo II, al beatificarle, nos lo presenta como un ejemplo de santidad para los jóvenes, buscando lo extraordinario en lo ordinario.

Este año, invitamos a todos los jóvenes vicencianos del mundo a celebrar y reflexionar sobre el tema «Unidos en la sinodalidad y fortalecidos en la fe». La propuesta es que caminemos juntos con el tema de la Iglesia, que constantemente nos ha reforzado la importancia de la sinodalidad entre nosotros, es decir, que vivamos como verdaderos «hermanos en Cristo».

En esta semana en la que celebramos la Jornada Internacional de la Juventud Vicenciana, ¡que, como Frassati, seamos audaces en nuestra caridad y, siguiendo sus huellas, «busquemos las alturas» hasta llegar al cielo!

Juliana Rosa Silva, Delegada Internacional de la Juventud

En esta fecha tan importante para la Juventud Vicenciana, el presidente del Consejo General Internacional, Juan Manuel B. Gómez, anima a los jóvenes en su misión de servir a quienes más lo necesitan.

Consulta la carta dirigida a los jóvenes