La Sociedad de San Vicente de Paúl en Irlanda está muy comprometida en la lucha contra la pobreza infantil, que aumenta en su país, así como en los diferentes motivos que la provoca y de los que hay que sensibilizar a toda la sociedad, entre los que destacamos la falta de alimentación, la pérdida del hogar familiar y las dificultades de las familias monoparentales.

La alimentación familiar

Paradójicamente, Irlanda es, según los recientes estudios de “Economist Intelligence Unit”, realizados en septiembre de 2017, «la nación con mayor seguridad alimentaria del mundo» y, sin embargo, la pobreza alimentaria ha aumentado considerablemente. Las estadísticas muestran que el número de personas que experimentan este tipo de pobreza ha crecido desde las 315.000 personas en 2009 (7 por ciento de la población) a alrededor de las 537.000 personas (11,5 por ciento) en 2015, incluyendo a 140.000 niños menores de 18 años.

Desde los años de la reciente crisis económica, las desigualdades sociales han crecido y, por consiguiente, también ha aumentado la incapacidad de tener una dieta adecuada y nutritiva debido a problemas de accesibilidad a determinados alimentos. Este hecho hace que la Sociedad de San Vicente de Paúl haya puesto en marcha proyectos como el “Centro Comunitario Orchard”, que lleva en funcionamiento unos 20 meses y que desde su apertura tiene como objetivo mejorar la alimentación de las más de 90 familias que, cada semana, pasan por sus instalaciones para llevarse lotes de alimentos no perecederos como conservas, té, café, pasta, levadura y cereales.

Los niños sin hogar

Otro índice que nos da la medida de la situación de los menores en Irlanda es el de los niños sin hogar. Desde hace algunos años, la situación de los niños sin hogar es crítica. “Focus Ireland” ha realizado un informe a través del cual asegura que un niño se queda sin hogar en Irlanda cada cinco horas. En enero de 2015 había 865 niños y niñas que vivían en alojamientos de emergencia. Dos años más tarde (2017), el número era de 2.400. En julio de 2018, había 3.867 niños sin hogar en Irlanda.

Los efectos de vivir en una habitación de un hotel o de un Bed & Breakfast son enormemente perjudiciales para los niños, que siempre necesitan tener una vida familiar normal en la que lo cotidiano debe ser jugar, hacer los deberes, relacionarse con sus amigos y asistir a su escuela.

Las familias monoparentales

La tasa de pobreza entre las familias monoparentales que trabajan en Irlanda se duplicó con creces en tan sólo cinco años a partir de 2012, y su nivel de vida se encuentra ahora entre los peores de Europa, según un nuevo informe de nuestra Sociedad de San Vicente de Paúl irlandesa.

Este informe, titulado “Working, Parenting and Struggling” (Trabajo, crianza y lucha), reveló que, en 2012, 1 de cada 11 progenitores sin pareja que tenía trabajo vivía por debajo del umbral de la pobreza. Esa cifra ha aumentado a 1 de cada 5 en 2017.

Según este estudio de los vicentinos de Irlanda, el alto costo de la vivienda y el cuidado de los niños, junto con unos ingresos especialmente bajos, fueron en gran medida los responsables de la dramática caída de los niveles de vida. Se comprobó que las familias monoparentales de Irlanda tenían casi cinco veces más probabilidades de experimentar pobreza que otras familias con niños, y el 84% de las familias monoparentales manifestaron que no podían hacer frente a gastos imprevistos.

Dada esta realidad, en Irlanda se han puesto en marcha movimientos para la protección de los niños y así evitar la pobreza infantil. Uno de estos movimientos es el NO Child 2020 (https://www.irishtimes.com/nochild2020) que está inspirado en una declaración que ha cumplido su centenario en 2019 y que recoge los derechos de los niños irlandeses, que se pueden agrupar en cinco principios fundamentales:

1.-El bienestar: la salud física, mental y espiritual del niño será el primer deber de la república.

2.- El hambre: ningún niño carecerá de una alimentación adecuada.

3.- El refugio: ningún niño se quedará sin hogar.

4.- La educación: cada niño tendrá la educación que necesita para crecer como miembro digno de una república libre.

5.- Los niños como «ciudadanos». No futuros ciudadanos, ni material para moldear, ni ladrillos para una Irlanda en construcción, sino ciudadanos: miembros de pleno derecho de la sociedad irlandesa aquí y ahora. La promesa implícita es que los niños serán vistos y escuchados, que sus necesidades importarán al menos tanto como las necesidades de aquellos que tienen votos.

Hoy día esta declaración, 100 años después, todavía es una gran responsabilidad y un reto para la sociedad irlandesa. La Sociedad de San Vicente de Paúl, junto a otras instituciones sigue pidiendo un compromiso de todos para que el desarrollo de la infancia en Irlanda sea un tema prioritario y urgente en el día a día y en las políticas sociales de un país hecho para todos.

 

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