Carta de condolencia por el fallecimiento de Su Santidad el Papa Francisco
Con profundo respeto y gratitud, la Confederación Internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl ha remitido al Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Dr. Matteo Bruni, una carta oficial de pésame con motivo del fallecimiento de Su Santidad el Papa Francisco. El mensaje, firmado por el Presidente General Internacional, expresa el hondo pesar de la comunidad vicentina por la pérdida del Santo Padre, así como su reconocimiento a su legado de cercanía, servicio y compromiso con las personas más vulnerables. A continuación, se reproduce su traducción al español.
En nombre de la Confederación Internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl
París, 23 de abril de 2025
Con gran emoción y profunda gratitud, la Confederación Internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl se une al dolor de la Iglesia universal por la pérdida del Papa Francisco, ocurrida el 21 de abril de 2025, a la edad de 88 años. El Papa Francisco fue no solo el Obispo de Roma y guía espiritual de la Iglesia católica, sino también un auténtico testigo del Evangelio, vivido con una dedicación concreta a la caridad. Su pontificado se caracterizó por una atención constante hacia las personas más vulnerables, las olvidadas y las marginadas. Con su voz y su ejemplo, devolvió la dignidad a quienes viven en los márgenes, haciendo de la cercanía con las personas pobres el centro de su servicio.
Para nuestra Sociedad, inspirada en el carisma del Beato Federico Ozanam y arraigada en la obra cotidiana junto a quienes sufren, el Papa Francisco fue una guía y un referente. Incluso cuando era Arzobispo de Buenos Aires, mantenía un vínculo vivo con los vicencianos: compartía con nosotros visitas a domicilio, escuchaba las historias de las familias en dificultad y participaba con discreción y corazón en nuestra misión. Del Papa recibimos aliento, defendiendo nuestra obra como “una fuerza extraordinaria de bien al servicio de las personas pobres” y alentándonos en múltiples ocasiones en nuestro compromiso y en la causa de canonización de nuestro fundador.
El Santo Padre interpretó el Evangelio con radicalidad y ternura. Nos recordó que el amor hacia las personas pobres, que es la caridad, no es solo asistencia, sino también relación, escucha y encuentro. Nos dejó palabras que también son las nuestras: “servir y no ser servidos”, “ir hacia las periferias”, “mirar el mundo con los ojos de los pobres”. En su despedida, nos queda un llamamiento profundo y urgente a continuar por ese camino: el de una Iglesia sencilla, pobre, abierta. Una Iglesia en salida que continúa caminando junto a las personas empobrecidas, en el silencio del servicio, con la misma fuerza espiritual y celo con que él llevó a cabo su misión. Gracias, Papa Francisco. Gracias por tu ejemplo, tu guía, tu abrazo. Tu recuerdo vive en nuestros corazones y en nuestras acciones cotidianas.
Juan Manuel Buergo Gómez
17.º Presidente General Internacional